Recordamos que en el mes de julio del 2022 terminó para nuestro compañero Gabriel Pombo da Silva (entre más compañerxs) el juicio italiano relativo a la operación represiva «Scripta Manent» con dos años por «instigación al delito«.
En el Diciembre del 2023 el tribunal de Turín notificó a Gabriel esta misma condena firme. Por eso la abogada italiana pidió en el Enero del 2024 la aplicación de medidas alternativas a la privación de libertad; petición que justificó una «investigación socio/familiar/laboral» por parte de una trabajadora social del juzgado de vigilancia de Turín. El informe relativo a esa investigación, entregado al juez de vigilancia en el Junio del 2025, puso el acento sobre la «falta de autocrítica de sus propios valores» de Gabriel dejando clara cada intención de venganza por parte de las autoridades italianas.
A este punto se documentó al juzgado de vigilancia de Turín que el estado español reconoció ya hace dos años que Gabriel ha cumplido una condena de 2 años y 8 meses de más. La abogada italiana pidió por eso la «fungibilidad de la pena» o sea el reconocimiento también por parte de Italia de ese surplus de condena (según el derecho europeo todos los países miembros de la unión europea tienen la obligación de reconocerla). El pasado 12 de Noviembre hubo finalmente la última audiencia en el Tribunal de Turín que, hace un par de días, puso por escrito la respuesta, la relativa motivación y la conclusión. Italia no reconoce ni la «fungibilidad de la pena», ni concede a Gabriel ninguna medidas alternativas a la cárcel por «falta de autocrítica de sus propios valores» y activa la orden de ejecución.
Por ahora Gabriel sería detenido solo en territorio italiano pero, si Turín quiere, puede emitir una orden europea de detención dado que la condena entre 2 y 4 años legitima el derecho a la discrecionalidad del juez. En suma: nuestro compañero Gabriel podría ser detenido en cualquier momento… en una semana o en dos años. En caso llegase una orden de detención el estado español no debería detener a Gabriel ya que él mismo le reconoce un exceso de condena… pero sería ingenuo fiarse de esta teoría bien sabiendo que la práctica se puede no aplicar a un anarquista.
¡Muerte al estado!
¡Que viva la Anarquía!
