[Comunicado] Otra vez contra viento y marea. A propósito de las siglas.

Desde el Sindicato de Oficios Varios de Albacete de la CNT-AIT queremos informar a toda la clase trabajadora que, de ahora en adelante, nuestro sindicato dejará de utilizar públicamente las siglas C.N.T. (Confederación Nacional del Trabajo), y pasará a utilizar únicamente, las siglas A.I.T. (Asociación Internacional de las/os Trabajadores) y el de nuestras localidades: Albacete, Villarrobledo y Hellín.
 
El motivo del cambio de denominación se debe a la Sentencia Judicial del Tribunal Supremo que ratifica, a su vez, la sentencia de la Audiencia Nacional, por la demanda judicial de la CNT-CIT contra nuestro sindicato y contra 18 sindicatos más. 

Con esta sentencia se obliga a dar por finalizados 98 años, más o menos ininterrumpidos, de existencia de un Sindicato de Oficios Varios de Albacete adherido la Confederación Nacional del Trabajo, que se formó por primera vez en 1928, y la propia vinculación del nombre CNT con la internacional anarcosindicalista histórica de la AIT desde 1922, adhesión que si mantenemos en nuestro sindicato.
 
Evidentemente, sin estar de acuerdo, hemos aceptado la condena en relación al cambio de nombre, para evitar la inseguridad jurídica u otros problemas legales en nuestras Secciones Sindicales en las empresas donde tenemos presencia, y en la propia Acción Sindical. Sin embargo, no damos por perdido nuestra historia y los derechos sobre el patrimonio.
 
Para aquellas personas que desconozcan este proceso, esta situación se arrastra desde hace tiempo, es en gran medida la eterna pelea entre centralización tutelada o descentralización y acuerdo. 

En el año 2010 el Congreso de Córdoba sentó las bases para una centralización de la organización, extendiendo ampliamente la normativa orgánica, incurriendo en una sobrerregulación de la organización, un exceso que suponía un ataque al principio federativo. Congreso que finaliza con una clara división donde, en la práctica, la CNT sufrió una escisión no oficial durante los siguientes 5 y 7 años.

Conflictos entre sindicatos, amenazas de expulsión, expulsiones, persecuciones contra militantes, etc. Estas fueron algunas de las consecuencias de este división dentro de la organización.

Además, el hecho de tener la propiedad de los locales bajo el control de una sola entidad jurídica central, la Confederación a través de sus secretarías permanentes, hace que un órgano puramente de gestión se pueda convertir en un órgano ejecutivo al atesorar y controlar la totalidad del patrimonio. Si bien es cierto que la devolución del patrimonio histórico por parte del Estado indujo a centralizarlo para facilitar la gestión, esta acumulación no se modificó, aunque muchas sedes se adquirieran o construyeran por los propios sindicatos locales ya en democracia sin esperar a la devolución del patrimonio.
 
Todos estos conflictos hicieron que, en el año 2015, la Confederación Regional de Levante de la CNT-AIT fuera expulsada de la organización en un Pleno Confederal. Aunque, en la práctica, esta decisión solo afectó a algunos sindicatos de la CNT. 

Esta decisión en Pleno Confederal fue completamente antiestatutaria y contraria al principio federativo. 

Con esta decisión, que supuso la expulsión de 7 sindicatos de la regional de Levante y causó la disolución de uno, y la «refederación» inmediata de otros tres a la CNT. Debido a que la regional de Levante, en ese momento, contaba con 11 sindicatos, se inauguraba una nueva forma de gestionar la disidencia dentro de la CNT, que sería posteriormente importada a otras regionales.
 
Las expulsiones se convirtieron en la manera de gestionar a aquellos sindicatos críticos con la deriva de la organización y, después de Levante, las expulsiones siguientes se produjeron en Galicia, Cataluña, Andalucía y Centro.
 
Sin embargo, la organización dio rápidamente cuenta de que las expulsiones no solamente no resolvían los problemas, sino que los agravaban, porque los sindicatos no desaparecían, seguían utilizando las siglas de la organización, su praxis, memoria y las sede que les pertenecían por historia o patrimonio.

También hubo sindicatos que viendo la deriva de la organización se salieron para unirse a la AIT, y sin la “espada de Damocles” que significaba no tener la propiedad de sus propios locales, habrían sido muchos más… que se veían amenazados de quedarse sin local o sin fuerzas a nivel local para una batalla de estas características con el resto de Comités y de la organización.
 
Fue en ese momento en el que el Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CNT tomó la decisión de demandar a los sindicatos de la CNT-AIT en el año 2017. Demandas que se dirigieron, en primer lugar, contra varios sindicatos de la CNT-AIT de Levante y de Andalucía que habían sido expulsados en 2009 y en 2015; y una decisión que nunca fue adoptada por la organización sino por miembros del Comité Confederal. 

Sin embargo, estas demandas -a pesar de que fueron presentadas en los Juzgados de lo Social de diversas provincias- fueron archivadas porque los órganos judiciales se declararon incompetentes para juzgar estos hechos.
 
En definitiva, la persecución judicial y legal contra los sindicatos de la CNT-AIT fue la consecuencia de un intento de destrucción de aquellos sindicatos que hacían frente a la corriente reformista de la Confederación, un intento de destrucción que también implicó acabar con la acción sindical y la lucha contra la explotación en diversas provincias y ciudades, también acabar con movimientos de lucha social, ecológica, por la vivienda o de difusión de las ideas anarquistas que se encuentran en la órbita territorial de estos sindicatos. 

En definitiva, eso es lo que han implicado sus demandas y persecuciones judiciales, facilitar las ofensivas del capital-estado en muchos territorios.   
 
En el caso de nuestro sindicato, en el momento de nuestra expulsión fuimos enemigos de acudir a los tribunales, porque entendíamos que las discrepancias dentro de la organización no se podían solucionar en instancias de la justicia capitalista, más aún por las cuestiones por las que se habían producido. En ese momento, era evidente que las expulsiones de sindicatos no iban a ser la solución a ningún problema, es más, el número de sindicatos que eran expulsados o se desfederaban con motivo de la deriva autoritaria de la CNT, aumentaba. Los que no eran expulsados, eran amenazados con la venta de sus locales, y en otros casos, se abrían investigaciones contra militantes y se intentaba controlar a los sindicatos.
 
Durante todos estos años, los ataques no se dirigieron solo contra los sindicatos críticos de la CNT, también estos ataques los sufrió la internacional. La AIT decidió expulsar a la CNT por no pagar las cuotas de la AIT deliberadamente y por mantener contactos internacionales con el objeto de formar una nueva organización internacional, a espaldas de las secciones de la AIT. Ahí nació el contubernio denominado Confederación Internacional del Trabajo (CIT-ICL).
 
El Sindicato de Oficios Varios de Albacete de la CNT-AIT en el momento de la expulsión de la CNT, fue muy activo en la regional de Levante, y de él partieron muchas de las iniciativas para recuperar la praxis histórica ante la deriva nacional e internacional de la CNT-CIT. 
 
Fue uno de los sindicatos responsables de la organización y convocatoria de la Conferencia Nacional de Sindicatos de la CNT-AIT en Chinchón (Madrid), del proceso de reestructuración de la CNT, de los dos Congresos de la CNT-AIT celebrados en Benissa y Villalonga, del envío de delegados a los Congresos de la AIT en Varsovia y Belgrado, y en diversas ocasiones han asumido responsabilidad en secretariados tanto a nivel regional, nacional e internacional.
 
Por otra parte, esta decisión de demandar a 19 sindicatos de la CNT-AIT, se tomó sin acuerdo de la organización y a espaldas de la afiliación de los sindicatos. Una política de hechos consumados que solo buscaba pasar por encima de la organización.

Era evidente que las expulsiones no iban a frenar la actividad de los sindicatos afectos a la CNT-AIT. Y como no podían acabar con los sindicatos expulsados, ni con los sindicatos que habían decidido voluntariamente salir de la organización (por incumplir con los acuerdos de la organización: como no pagar las cuotas a la AIT) decidieron acudir una vez más a los tribunales.
 
En el año 2020, la CIT volvió a presentar nuevas demandas contra 19 sindicatos de la CNT-AIT, esta vez en la Audiencia Nacional, con el objeto de prohibirles utilizar las siglas de la CNT-AIT y solicitar una indemnización de 50.000€ por sindicato. El juicio fue en 2024 finalmente, donde se fallaba a favor de la CIT parcialmente. Sentencia que recurrimos al Tribunal Supremo y que en mayo de 2026 se ratifica en la sentencia de la Audiencia Nacional. 

 Después de más de 9 años desde que se expulsó al sindicato de Albacete, en los que hemos estado usando las siglas de la CNT-AIT y realizando nuestra actividad sindical, la CIT solo ha conseguido de la mano del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional que se nos prohíba el uso de las siglas de la C.N.T.

Esta condena judicial sigue la línea judicializadora, represiva y de persecución de los sindicatos anarcosindicalistas, que evidentemente no va a finalizar con el abandono del uso de las siglas, ahora irán a por los locales, como si fueran una inmobiliaria o un banco, (salvo que, los sindicatos aún tengan el control de la CNT-CIT y quieran resolver las discrepancias como anarcosindicalistas…). Todo esto no es otra cosa más que una aberración ideológica por parte de la CIT, fruto de la deriva autoritaria y verticalista, que piensa que la vía judicial va a acabar con los sectores críticos dentro y fuera de la organización.
 
Sin embargo, tenemos que decir que nuestro sindicato no hace lutos, porque el anarcosindicalismo no son ni sus siglas, ni su patrimonio, y siempre lo hemos dicho. El anarcosindicalismo son unas ideas, son los cientos y los miles de militantes que forman y han formado parte de nuestros sindicatos, y es una tradición de lucha histórica que defendemos y mantenemos en el día a día.
 
Demostrémosles una vez más que seguimos remando contra viento y marea, y que seguiremos luchando en defensa del anarcosindicalismo, contra el reformismo y el autoritarismo, de la misma forma que lo hacemos contra el capitalismo y el Estado.